Estar embarazada no es una enfermedad, es un proceso de tu cuerpo. Tu bebé se está formando célula por célula y vos sos su primer entorno.
¿Cómo crece el bebé?El bebé es chiquito como un granito de arroz, pero ya se está formando todo su cuerpo: corazón, cerebro y pulmones. Es el momento más delicado, donde más tenés que cuidarte de químicos o remedios.
El bebé ya tiene sus órganos y empieza a crecer y patear. Vos vas a sentir más energía y tu panza se va a notar más. El bebé ya escucha tu voz.
El bebé engorda y sus pulmones se preparan para respirar aire afuera de la panza. Podés sentirte más cansada o con la panza pesada porque el bebé ocupa mucho lugar.
Tenés derecho a entender qué pasa en tu cuerpo. Tenés que ir al menos 5 veces al doctor para controlar:
Estudios críticos: Análisis de sangre para ver si tenés anemia (falta de hierro) y ecografías para ver cómo se mueve el bebé.
La placenta no es un filtro total. Casi todo lo que vos respirás, tomás o comés le llega al bebé por la sangre en pocos segundos. Él no tiene cómo defenderse de los tóxicos.
Cuando fumás, le cortás el oxígeno al bebé. Esto hace que crezca poco, que la placenta se gaste antes de tiempo (envejezca) y que corras riesgo de un parto pretérmino. Ojo: el humo que queda en la ropa también hace mal.
Cero alcohol. No existe una copa segura. El alcohol atraviesa la placenta directo y puede dañar el cerebro y el corazón del bebé para siempre. Es mejor evitarlo del todo.
La cocaína o marihuana afectan cómo se arman los nervios del bebé. No tomes ningún remedio (ni una aspirina) sin preguntarle al médico, porque algunos pueden dañar la formación de sus órganos.
No uses insecticidas fuertes ni lavandina pura en lugares cerrados. Esos olores son químicos que pasan a tu sangre y de ahí al bebé.